Tres versiones del mismo microcuento

Salomón y Azrael
Por Yalal Al-Din Rumi

Un hombre vino muy temprano a presentarse en el palacio del profeta Salomón, con el rostro pálido y los labios descoloridos.
Salomón le preguntó:
—¿Por qué estás en ese estado?
Segunda versión Yalal Al-Din Rumi
Biografía de
Yalal Al-Din Rumi
Y el hombre le respondió:
—Azrael, el ángel de la muerte, me ha dirigido una mirada impresionante, llena de cólera. ¡Manda al viento, por favor te lo suplico, que me lleve a la India para poner a salvo a mi cuerpo y mi alma!
Salomón mandó, pues, al viento que hiciera lo que pedía el hombre. Y, al día siguiente, el profeta preguntó a Azrael:
—¿Por qué has echado una mirada tan inquietante a ese hombre, que es un fiel? Le has causado tanto miedo que ha abandonado su patria.
Azrael respondió:
—Ha interpretado mal mi mirada. No lo miré con cólera, sino con asombro. Dios, en efecto, me había ordenado que fuese a tomar su vida en la India, y me dije: ¿Cómo podría, a menos que tuviese alas, trasladarse a la India?


Segunda versión Jean Cocteau
Jean Cocteau
El gesto de la Muerte
Por Jean Cocteau

Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
—¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahan.
El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
—Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
—No fue un gesto de amenaza —le responde— sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahan esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahan.



La Muerte en Samarra
Por García Márquez
Tercera versión García Márquez
Gabriel García Márquez

El criado llega aterrorizado a casa de su amo.
—Señor —dice— he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho una señal de amenaza.
El amo le da un caballo y dinero, y le dice:
—Huye a Samarra.
El criado huye. Esa tarde, temprano, el señor se encuentra la Muerte en el mercado.
—Esta mañana le hiciste a mi criado una señal de amenaza —dice.
—No era de amenaza —responde la Muerte— sino de sorpresa. Porque lo veía ahí, tan lejos de Samarra, y esta misma tarde tengo que recogerlo allá.

Otros microcuentos:

14 comentarios:

  1. Conocía este cuento. Y recuerdo que me impresionó cuando lo leí por primera vez.
    Cuando la muerte viene a por ti, no hay modo alguno de esquivarla.

    Un abrazo, Daniel.

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  2. ¡Hola, María José! Esa impresión que sentiste, también la sentí yo, claro. Y es que, por más que algunos críticos modernosos pretendan convencernos de lo contrario, el final sorpresa es —y será siempre— un elemento saludable dentro del género.
    ¡Muchas gracias por regresar a esta tierra de cuentos!

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  3. ¡Pero qué estafa! esto es plagio, Sr. Paredes. Hagamos la denuncia.
    jajajaja.

    Te mando un beso

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  4. ¡Hola, querida Jor!
    En realidad se trata de un cuento popular, una de esas historias que van pasando de boca en boca. Cada uno de estos autores la ha recogido y ha tratado de ponerle su sello.
    Es probable que haya más versiones (si alguien sabe de otra, que pegue el grito).
    ¡Muchas gracias por la visita!
    Besos.

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  5. En el mundo existen muchas historias parecidas y esto de la muerte es una de ellas. Pero la fecha de cada publicación es importante para que no hayan problemas de plagio. Excelente idea de publicar las tres versiones de un mismo cuento.
    Un abrazo
    palujo@yahoo.es

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  6. Gracias por recordarme los micro cuentos.

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  7. Habría que profundizar en los móviles que llevan a escritores máximos, que no necesitan plagiar a nadie, a reescribir (¿?) un texto. Algo más habrá, y los de abajo tendríamos que saberlo.
    ¿Usted maneja algunos otros datos, amigazo don Paredes?
    Un abrazo,
    El Viejo

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  8. José Luis (palujo...): no hay problemas de plagio en este caso. Se trata de una historia popular, un cuento que es de todos y de nadie. Si querés hacer tu propia versión, nadie te acusará de plagio, siempre y cuando conserves la estructura de la historia y le imprimas un estilo propio.
    Un abrazo,
    Daniel

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  9. Dolores Fernández: gracias a vos por leer y dejar tu comentario.
    Saludos.

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  10. Querido Nolberto: la reescritura es una alternativa muy válida, que se practica desde tiempos remotos. Tengo entendido que en la antigüedad los latinos reescribían textos griegos con el fin de competir, pa' ver a quién le salía má' mejor. :) Más cerca en el tiempo, ya sabemos que Borges tiene algunas reescrituras en Historia Universal de la Infamia, por ejemplo. Y es que, como ya dijimos en otro post (http://tierradetrampas.blogspot.com/2011/04/lo-importante-no-es-el-tema-sino-su.html), lo importante no es el tema sino el tratamiento.
    En el libro Aprender a escribir, de Alicia Steimberg, la autora recomienda con fervor la reescritura, incluso menciona una antología integrada por autores como Blaisten, Giardinelli, Gorodischer, Heker y la misma Steimberg, entre otros, en la que debían reescribir cuentos de Borges.
    Por último, reescribir es todo un reto: se trata de superar o al menos igualar al original.
    Un abrazo.

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  11. Conocía este cuento, sobre todo el sus últimas dos formas (que son bastante similares). Aún así la que más me ha gustado ha sido la primera de las versiones que aquí posteas, pues aparte de no conocerla me parece más rica. Gracias por recopilarlas, no era consciente de que había sido tratada por diferentes autores.

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  12. ¡Bienvenido, Antonio! Gracias a vos por dejar tu comentario y compartir tu preferencia.
    Un abrazo.

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  13. Hola, Daniel:
    La verdad, es qué no conocía este microcuento y me ha resultado simpático poderlo leer en tres versiones diferentes. Como resultado, y si no te sabe mal, lo voy a insertar en un blog literario en el cual participo, donde algunas veces he puesto alguna pequeña cosa mía. De momento estoy empezando y aprendiendo de aquí y de allá. Cuando lo cuelgue, te pasaré copia del archivo. ¡Siempre hago referencia de dónde tomo lo que pongo!
    También es la primera vez que entro a visitar tú blog, me parece muy interesante, así pues, de vez en cuando te haré alguna visita…
    Un abrazo,
    Mía Pemán

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  14. ¡Bienvenida, Mía! Me parece fantástico que desees colgar los micros en tu blog. ;)
    Gracias por pasar y comentar.
    Un gran abrazo.

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