El nombre de un personaje

Estos extractos pertenecen al artículo "Aspectos formales de la narrativa", que puede leerse completo en Letralia, pionera e imperdible página de literatura.
Por Jorge Gómez Jiménez

    [...] Otro factor, que a primera vista pudiera no tener importancia, es el del nombre del personaje. No todos los personajes deben tener un nombre, ni siquiera es imprescindible que el personaje principal tenga un nombre; pero sí debe haber una forma de denominarlos. Hoy en día, es común encontrar historias en las que un personaje es definido simplemente por su actividad —el periodista, la gran señora, el hombre— o por un apodo con el que lo reconoce el escritor o el resto de los personajes. Es posible, incluso, que un personaje tenga un nombre propio pero que el escritor decida apelarle usando alguna de sus características.
    Hay quienes usan nombres propios para dar al lector una idea de cuál será el papel del personaje en la historia. En Rayuela, de Julio Cortázar, el personaje femenino de mayor peso se llama Lucía, pero el autor la nombra la Maga. También los demás personajes la llaman así, pero en sus conversaciones cotidianas algunos prefieren llamarla por su nombre. Se advierte, así, que el escritor puede construir su historia como si ésta fuera parte de la realidad, por lo que él puede tener una relación de mayor o menor afinidad con algunos personajes y reaccionar de manera similar a como éstos reaccionan con él. El personaje al que Cortázar llama la Maga tiene realmente ciertas características que podríamos definir como mágicas, cierto misterio la envuelve; así que cuando el lector se topa con este personaje ya tiene una idea de lo que le espera. Otras combinaciones son más claras: Kafka, obsesionado por el tema de la interacción entre el hombre y el poder, llama a sus personajes simplemente el guardián o el juez. En el mismo Kafka se observan casos extraños: un personaje recurrente en su narrativa se llama simplemente K —la primera letra del apellido del autor—, en algún cuento, Kafka asigna a sus personajes nombres de variables matemáticas: A y B.
    Muchos escritores utilizan, en sus inicios, nombres demasiado simples para los personajes: Juan, José, Pedro. Otros, contaminados por las telenovelas, les dan nombres de galanes: Víctor Jesús, Luis Rafael, Juan Augusto. Aunque, como dijimos, este campo no puede ser completamente teorizado, es preciso que el nombre de un personaje dé a la historia cierta credibilidad. No hay nada que impida que un personaje se llame Pedro Pérez, pero es probable que un nombre así no impresione favorablemente al lector. Muchos escritores resuelven este problema utilizando nombres comunes pero poco usuales: el personaje masculino de Rayuela es Horacio Oliveira; los personajes de Cien años de soledad son José Arcadio, Aureliano, Úrsula. Quizás García Márquez habría podido llamar José Sinforoso en lugar de José Arcadio a sus héroes mitológicos, pero ciertamente los nombres escogidos tienen mayor sonoridad y esto, sin duda, ayuda a que el lector asimile la existencia de esos personajes como seres reales.

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6 comentarios:

  1. Siempre he pensado que la elección de los nombres para un relato o una novela son importantes.
    Dicha elección dependerá de la época, de la temática, del lugar...
    Y también de su sonoridad, por supuesto.
    Resumiendo: Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice Jorge Gómez.

    Un abrazo, Daniel.

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  2. Exacto, querida María José: dependerá de todo eso, incluso de las características físicas. Nunca me olvido una vez que Marcelo di Marco (mi profe) le dijo a un compañero: "Has encontrado un buen nombre para tu personaje: Gerardo suena a tipo grandote".
    Muchas gracias por la visita.

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  3. Un mal nombre arruina un buen personaje.
    Recuerdo que cuando de muy chica escribia algun que otro relato, por alguna extraña razón me creía que cuanto más inglés sonara el nombre mejor era. Y la verdad, era medio ridículo llamar a un pibe de Buenos aires John Stephenson... jajajja

    Comparto, los nombres nos dicen mucho y sobre todo son las palabras con las que los personajes aparecen después en nuestro recuerdo.

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  4. Muy cierto, Ceci. Uno dice "Gregorio Samsa" o "Raskolnikov" o "Sancho Panza" e inmediatamente recordamos sus historias.
    Gracias por asomarte.
    Un beso.

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  5. Si me permitís, Daniel, hay algo más con respecto a la elección del nombre de nuestros personajes que tiene más que ver con una cuestión de estilo.
    Si yo, por ejemplo, elijo para mi personaje el nombre María, se me va a complicar mucho con las rimas de los verbos condicionales, de los verbos en pasado, y de muchas otras palabras. Por ejemplo: María decía que algún día haría una torta. Obviamente, este es un ejemplo exagerado, pero si en lugar de María o Lucía, mi personaje se llamara Antonieta, o Paula, es mucho más difícil que ese nombre rime con algo. ¿No? Bueno, basta de cháchara. Besos

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  6. Por supuesto que te permito, querida Jor, y te agradezco mucho que sumes otro elemento a tener en cuenta.
    Besote, y muchas gracias por la visita.

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