¿La tilde pasó de moda?

Por Daniel Paredes

La tilde, también llamada "acento ortográfico", parece estar en peligro de extinción. Cuando enviamos un mensaje a través del teléfono móvil, cuando escribimos un e-mail o cuando redactamos la lista del supermercado, muchos solemos obviar las tildes, ya sea porque estamos apurados, porque teclearlas es incómodo o, simplemente, porque no conocemos las reglas de acentuación.

Pero el mal se ha extendido a otros ámbitos que, uno suponía, deberían ser más cuidadosos con ciertos detalles. Las tildes han abandonado muchos folletos publicitarios, muchas cartas de restoranes, muchos carteles de la vía pública. "Descienda por la puerta de atras", pintan en el interior de algunos colectivos; "Fruteria y verduleria", anuncia el cartelón de un negocio...

Hasta de la televisión han empezado a desertar. Yo las extraño en algunas traducciones de películas, y me molesta que falten en los titulares de los noticieros... Aunque, bueno, debo reconocer que a veces lo disfruto. Y es que una palabra mal escrita puede engendrar confusiones graciosas: todos sabemos que no es lo mismo un "pulpito" que un "púlpito", y que es muy distinto decir "La Secretaría Pública", que decir "La secretaria publica".

Aquí, en Argentina, existe un canal de televisión que usa "placas" para dar a conocer noticias relevantes o primicias nefastas. Cierta vez colocaron una placa (lamento no haber tenido a mano una videograbadora para poder citarla textual) que se veía más o menos así:

Placa de Crónica TV

Esto, bien leído, no es una noticia sino el anuncio publicitario de un loco de atar. ¡El muy desquiciado se ofrece para chocar un colectivo y aplastar un puesto de periódicos!

Claro, después uno empieza a desconfiar de semejante barbaridad, ubica las tildes donde faltan y entonces descubre qué quiso expresarse:

CHOCÓ COLECTIVO Y APLASTÓ PUESTO DE DIARIOS

Ahora dice algo muy distinto, ¿no?

Alguien podría alegar que, en la gran mayoría de los casos, la frase se interpretará correctamente si observamos el contexto y recurrimos al sentido común. Es cierto. Pero conste que "la gran mayoría de los casos" no son todos los casos. Y hay un factor mucho más importante todavía, sobre todo para los escritores de ficción: un error de este tipo puede provocar risa, o fastidio, o, por lo menos, la distracción del lector. Esos cinco o diez segundos que él invierte en releer y corregir mentalmente, provocan que se interrumpa el hilo de la lectura y, por lo tanto, que la historia pierda tensión. Ese hechizo que lo había transportado junto a los personajes para sufrir o gozar con ellos, de pronto se rompe y el lector se "despierta", se acuerda de que sólo está le-yen-do.

Si además el ripio es recurrente, el lector terminará agotado de releer y enmendar, de tropezar con obstáculos que no le permiten concentrarse en la trama, y su juicio ya no será el mismo que si la lectura hubiera sido fluida.

Antes de cerrar el tema, quiero aclarar que no es posible ampararse en el uso de las mayúsculas para evitar las tildes. Tal licencia no existe. (Esa "leyenda" se acuñó en otras épocas, cuando las máquinas de imprenta no podían tildar las letras sin "romperlas".) El DRAE no deja dudas al respecto:
«Las letras mayúsculas, tanto si se trata de iniciales como si se integran en una palabra escrita enteramente en mayúsculas, deben llevar tilde si así les corresponde según las reglas de acentuación: Ángel, PROHIBIDO PISAR EL CÉSPED».

Por todo esto propongo que, en adelante, revisemos nuestros textos en busca de tildes que falten (o que sobren). Y a no olvidar que los correctores automáticos —el del Word o cualquier otro— en muchos casos no solucionan el problema: al no ser "inteligentes", los correctores automáticos no pueden determinar, por ejemplo, si hemos querido decir "práctico", "practico" o "practicó".

Aquí te dejo esta página de la RAE con las reglas de acentuación. Por mi parte, ya mismo la incluyo entre mis marcadores. ;)


8 comentarios:

  1. El problema, o uno más de ellos, es que la propia RAE parece claudicar, eliminando tildes que antes existías, como la de "solo".

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  2. Hola,muy de acuerdo con lo qué dices,antes tampoco de podían separar las silabas,!todo ha cambiado tanto¡pero yo no lo veo qué quede bien.

    Saludos.

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  3. En eso estoy completamente de acuerdo, Miguelángel. Aunque tildar "solo" (de "solamente") ahora es optativo, era mejor antes, cuando era obligatorio: uno no tenía que andar pensando si podía provocar ambigüedades o no, simplemente ponía la tilde y listo el pollo. Gracias por comentar.
    Saludos.

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  4. Y la tilde no es todo lo malo que no queda por ver en los textos escritos. Se nos ha contagiado (afortunadamente no a todos) una economía del lenguaje tal que los mensajes de texto no hay quien los entienda, la gente se acostumbra a escribir mal por motivos económicos y luego se sigue expresando así en todas sus manifestaciones. ¡Lamentable!

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  5. Desde el punto de vista de facilitar el aprendizaje del idioma es una ventaja, pero perdemos uno de nuestros signos de identidad.
    Abrazos

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  6. Carmen: la lengua se va modificando continuamente, pero cada vez nos entendemos menos. Gracias por comentar.

    Francisco: gusto de volver a verte por aquí, amigo. Estoy completamente de acuerdo: la economía se contagia a otros asuntos :)

    Amig@mi@: ¡cómo estás!
    Yo no creo que eliminar las tildes favorezca el aprendizaje del idioma. Al contrario, omitir las tildes es un modo de desconocerlo. Sí, ya sé: hay males peores :))
    ¡Un abrazo!

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  7. A mí, que soy una purista de la lengua española, me parece una atrocidad suprimir las tildes.

    Un placer volver a leerte, Daniel.

    Abrazos.

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  8. El placer es mío, María José. ¡Gracias por la visita!
    Un gran abrazo.

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